Percepciones de la lista que representará a Panamá en su segundo Mundial

Percepciones de la lista que representará a Panamá en su segundo Mundial

La alegría unánime que envolvió a todos los panameños por haber clasificado a su segunda Copa Mundial con el tiempo pasó a convertirse en expectativas desiguales como era de esperarse, pero coincidiendo con un objetivo mínimo que es superar lo hecho en Rusia 2018.

En el papel luego del sorteo en el que se dieron a conocer a los rivales de grupo para esta edición 2026, las expectativas pasaron a ser muy moderadas, como también muy aspiracionales, por la jerarquía de selecciones nacionales como Croacia e Inglaterra – que en el 2018 le dio a Panamá un duro golpe de realidad – y la reconocida Ghana, que aunque no esté compuesta de nombres altamente trascendentales, sí cuenta con una nómina que pudiera crearles dificultades a los dos favoritos del grupo.


Sumar el primer punto o la primera victoria de Panamá en mundiales suena como el objetivo mínimo razonable al que se apunta en este Mundial, y el aspiracional se inclina hacia una hazaña que es avanzar de ronda.


Aquellas expectativas serían alimentadas al terminar la espera por conocer a los jugadores elegidos por el estratega Thomas Christiansen en el que definió a los 26 elegibles a disputar el mundial, más cuatro jugadores que estarían en la lista de reserva por si se presenta alguna lastimosa eventualidad entre los 26.


El timonel del seleccionado panameño elaboró una lista que no se basó estrictamente en el momento o el presente de los que estaban en la lista preliminar, sino a quienes mejor se han adaptado a lo largo del tiempo en su proceso, la muestra está en jugadores que a duras penas han disputado partidos este año debido a lesiones, como es el caso de Fidel Escobar, Carlos Harvey, Edgardo Fariña, o en la portería con César Samudio que se le ha hecho difícil recuperar la titularidad con el Marathón de Honduras.


En cualquier parte del mundo las convocatorias rara vez dejarán satisfechos a la mayoría, y acá ha sido un debate constante, pero esta vez la indignación por una ausencia, el desacuerdo por una inclusión o inclusiones han tenido un tono bastante elevado.


¿Pero, realmente estos nombres en el ataque deben ser el punto de mayor preocupación en Panamá previo al Mundial?

El primero de esos nombres, el del joven atacante Kadir Barría, que aparece en la lista de reservas, que sorpresivamente también pasó “desapercibido” por las categorías juveniles de las selecciones nacionales de Panamá, y que hoy en día es milita en la mejor liga del continente, como lo es Brasil, con el Botafogo que no ha dudado en darle partidos en los que el chico ha dado impresiones de un futuro prometedor.


Otro nombre, uno muy conocido, Alberto Quintero, cuya presencia en la convocatoria de los 26 ha generado divisiones muy marcadas, esta vez vive una revancha con el fútbol luego de haber quedado fuera del Mundial en el 2018, a una semana del debut tras lesionarse en un partido amistoso ante Noruega.

Aunque Alberto Quintero regresó a la selección nacional para el último sprint en las eliminatorias después de haber pasado más de año y medio sin ser convocado por Thomas Christiansen, anteriormente había perdido ese status de ser una opción para el estratega, y a sus 39 años, genera muchísimas dudas en quienes no lo veían en el listado, como también satisfacción por otro gran porcentaje de aficionados que emotivamente o deportivamente sienten que su llamado era más que merecido.


La disputa y el debate principalmente por esos dos nombres ha continuado, y como segundo punto la preocupación por la falta de ritmo de juego de Fidel Escobar.

El punto de mayor preocupación no recae en los nombres en ataque, sino en que Panamá a escasas semanas de iniciar el Mundial está entre algodones del mediocampo hacia atrás, zonas del campo que serán grandemente exigidas ante el dinamismo y la calidad de los atacantes rivales, que no son nada de lo acostumbrado en nuestra zona.


Un Adalberto Carrasquilla cuya recuperación está pendiente de evolución debido a una lesión muscular, está descartado para los primeros dos encuentros de preparación y posiblemente el tercero antes del debut mundialista; además del confirmado descarte del capitán Aníbal Godoy para esos dos encuentros de fogueo; sumado a la falta de ritmo de Carlos Harvey – que visiblemente ha sido uno de los principales ayudantes en ambos lados de la cancha -. Todo esto se suma al apuro en el que se encuentra el zaguero Fidel Escobar, y al regreso gradual que ha tenido Edgardo Fariña.


Son nombres importantes para la estructura defensiva y el accionar que necesitará tener Panamá para tratar de encontrar la manera de contrarrestar a lo que se va a encontrar en el Mundial, aunque no todo es negativo si se toma en cuenta la temporada que han tenido jugadores como Andrés Andrade, César Blackman, Michael Murillo, en el fútbol europeo, lo cual es positivo, pero necesita que lo que hoy es duda llegue lo óptimo posible para esa titánica labor en defensa.


Volviendo al debate en el ataque, puede resultar incomprensible el hecho de no llamar a un delantero como Barría, pero también puede ser el mismo caso con Eduardo Guerrero que tuvo una temporada aceptable con el Dynamo Kiev, sin embargo hay algo en común en estos dos jugadores y es que no han encajado todavía de la manera que se espera en el ataque.

Así sucedió con Ismael Díaz en el primer ciclo eliminatorio de Thomas Christiansen con la selección nacional de Panamá, con el estratega tardando en encontrar esa versión goleadora, asistidora, dinámica que por fin se vio en la pasada Copa Oro.


El gol ante Bolivia en el primer amistoso del año para Panamá, lo hizo Kadir Barría, acompañado de un plantel alterno de Panamá, pero en los siguientes encuentros (que fueron pocos), no se vio esa cohesión con el resto de los habituales, algo que recae muy poco en el joven delantero de 18 años, más bien en el estratega, y que ahora mismo dentro de lo que ya él sabe que le ha funcionado, agregar a Barría podría ser otra tarea pendiente sin resolver y que en este momento con los tiempos muy medidos para los desafíos tan grandes que se avecinan, no daría el resultado que el cuerpo técnico tiene visualizado.


Ni las buenas actuaciones tanto en el Brasileirão, torneos internacionales, le bastaron a Barría para ser incluido entre los 26, aunque la contraparte está en que no ha anotado gol este año con el primer equipo en partidos oficiales, pero por sus características y desempeño se ha visto más como un jugador de equipo que un delantero nominal.


La escogencia de Quintero se basa más en experiencia, y un toque de emotividad por lo sucedido en el pasado con un jugador que conoce cómo juega la selección nacional, pero las dudas son muy entendibles ya que tanto este semestre, como la segunda mitad del semestre pasado en su club no ha tenido la explosividad que demostró al momento de ganarse el llamado antes de finalizar las eliminatorias, y como es normal en el deporte, llega un momento en que los años pesan, los roles del jugador cambian y muchas veces estas modificaciones tienen cabidas en el colectivo, y otras veces son más circunstanciales.


El presente indica que Quintero a comparación de los volantes y extremos con los que cuenta Panamá, no es la primera opción, y difícilmente sea la segunda, por lo que su rol se ve más circunstancial como en aquellos minutos finales ante Guatemala en el penúltimo partido de las eliminatorias, pero el nivel de los rivales a los que se medirá Panamá en el Mundial, están por encima de los de Concacaf, empezando por el ritmo al que juegan, lo que demandaría más de los interiores o extremos que han sabido aportar en el trabajo defensivo, como ha sido el caso de Édgar Bárcenas cuando le tocó un rol emergente en el lateral izquierdo, o José Luis Rodríguez e Ismael Díaz quienes han tenido que hacer recorridos defensivos para ayudar.


Ahora mismo Adalberto Carrasquilla, Aníbal Godoy, Luis Mejía, y Azarías Londoño no están disponibles para jugar, mientras continúan con el plan de recuperación, y la lupa está puesta en los que antes de ser convocados no venían con ritmo de juego.


Panamá tendrá tres ensayos antes del debut mundialista el 17 de junio frente a Ghana, pero son menos de 20 días para saber si tendrá o no el plantel al completo, y a tono para encarar ese primer encuentro.

Repaso a la lista de los conovocados de Panamá a la Copa Mundial de la FIFA 2026

Porteros: Orlando Mosquera (Al Fayha SC – Arabia Saudí), Luis Mejía (Club Nacional – Uruguay), César Samudio (CD Marathón – Honduras).

Defensas: Fidel Escobar (Deportivo Saprissa – Costa Rica), Éric Davis (CD Plaza Amador), Michael Murillo (Beşiktaş JK – Turquía), Andrés Andrade (LASK Linz – Austria), César Blackman (SK Slovan Bratislava – Eslovaquia), Jorge Gutiérrez (Deportivo La Guaira – Venezuela), José Córdoba (Norwich City – Inglaterra), Jiovany Ramos (Academia Puerto Cabello – Venezuela), Edgardo Fariña (Pari Nizhni Novgórod – Rusia), Roderick Miller (Turan Tovuz – Azerbaiyán).

Volantes: Aníbal Godoy (San Diego FC – Estados Unidos), Alberto Quintero (CD Plaza Amador), Édgar Yoel Bárcenas (Mazatlán FC – México), José Luis Rodríguez (FC Juárez – México), Adalberto Carrasquilla (Pumas UNAM – México), Cristian Martínez (Hapoel Ironi Kiryat Shmona – Israel), Carlos Harvey (Minnesota United – Estados Unidos), César Yanis (CD Cobresal – Chile), Azarías Londoño (Universidad Católica – Ecuador).

Delanteros: Cecilio Waterman (CD Universidad de Concepción – Chile), José Fajardo (Universidad Católica – Ecuador) – Ismael Díaz (Club León – México), Tomás Rodríguez (Deportivo Saprissa – Costa Rica).

Por: Samuel McCollin – Redacción Bitácora Deportiva | X (Twitter): @SamuelMcCollin

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